Una noche en vela
entera sin dormir,
me di cuenta por mí misma
de las cosas que viví.
Me di cuenta que pasaron,
y que jamás volverán.
La vida pasa, el reloj corre,
y todo queda atrás.
También vi que lo pequeño
es lo que más importa;
que los detalles sin importancia
son los que más cosas nos aportan.
Que todas las cosas feas,
acaban siendo bonitas.
Que lo bueno, no siempre es bueno,
y que lo malo es mejor si se evita.
Me di cuenta que la belleza
no está sólo en el exterior,
que hay mucho que descubrir…
dentro, allí donde está el corazón.
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